Con la llegada del mes de septiembre se anuncia el final de las vacaciones para muchos de nosotros. La vuelta al trabajo y a las rutinas cotidianas es un desafío al que debemos de enfrentarnos de manera progresiva para retomar las actividades habituales y los horarios regulares.

Solemos organizar nuestra vida en torno a una serie de hábitos que repetimos de forma constante para adoptarlas como rutinas. El problema surge, cuando finaliza el periodo vacacional y toca volver a adoptar esos hábitos que durante un cierto tiempo hemos dejado de practicar.

vuelta a la rutina

Hoy comparto contigo una serie de pautas que ayudan a evitar el temido síndrome postvacacional.

Planifícate. Vuelve con la suficiente antelación como para adaptarte a las rutinas que tenías antes de irte de vacaciones. Unos días antes de que los niños empiecen el colegio y de que tú te incorpores al trabajo, reanuda los horarios de forma progresiva para que el cambio no sea drástico. Retomar hábitos que tenían en el periodo escolar, como puede ser leer un libro antes de acostarse, les ayudará a recuperar la rutina.

El cuerpo es el primero que nos pide poner orden después de los excesos veraniegos, por ello, planificar los menús de las próximas semanas te ayudara a empezar con buen pie. Aprovecha que la nevera, el congelador y la despensa están vacíos para no caer en tentaciones poco saludables.

¿Qué comemos hoy?

Organiza tu casa. ¡Antes de meter, saca! Deshazte de todo aquello que por unos motivos u otros ha quedado inservible. Organiza los uniformes de los más pequeños y tu ropa de trabajo. Empieza a guardar progresivamente prendas que sepas que ya no vas a volver a utilizar para liberar espacio. Guarda la ropa limpia y ubica cada cosa en su lugar. De cara a la operación cambio de armario, habrás ganado mucho tiempo.

Asigna a cada miembro de la familia unas tareas concretas en función de sus capacidades. Las vacaciones han terminado para todos y es recomendable que también los más pequeños de la casa empiecen a participar de forma progresiva en los quehaceres diarios. Recuerda que los niños a partir de los tres años pueden colaborar en casa con pequeñas cosas como: poner la mesa, llevar su ropa sucia al cesto, recoger sus juguetes, etc…

vuelta al cole

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Pocos refranes sigo tan al pie de la letra, pues acostarme con la sensación de haber concluido ciertas tareas del hogar y no dejarlas para el día siguiente me proporciona mucha tranquilidad.

Dejar la ropa preparada, elaborar los almuerzos de los más pequeños e incluso cocinar, son cosas que podemos adelantar la noche anterior. Cuando te levantes por la mañana, tendrás mucho trabajo concluido y empezaras el día sin agobios.

Limpiar no solamente es una tarea necesaria, sino que también una vez realizada proporciona mucha satisfacción. La vuelta de las vacaciones es una nueva etapa y no se me ocurre mejor forma de empezarla que haciendo una buena limpieza general. No se trata de que limpies toda tu casa en un solo día, se trata de dosificarte y de hacerlo de forma progresiva.

Y, por último, visualízate en tu rutina y céntrate en los aspectos positivos del regreso. La actitud, es imprescindible para adaptarnos de una forma rápida y llevadera. El tiempo y una buena organización son los únicos aliados para volver a la rutina de forma progresiva. Recuerda que en la dosificación está la clave.

Elena Bermúdez.
Organizadora profesional.