¿Te has planteado alguna vez, qué supondría no tener lavadora y lavar a mano? Es uno de los electrodomésticos más utilizados en nuestras casas que nos permiten tener limpia la ropa de nuestro hogar. Pero ¿hace cuánto que tú no la limpias a ella? A veces se nos olvida que nuestra lavadora acumula suciedad tras estar lavando continuamente y ello puede llegar a afectar a nuestras prendas y a la vida útil del aparato.

¿Por qué debemos limpiarla? Si nunca antes te habías planteado la necesidad de limpiar la lavadora hoy te voy a dar varias razones por las que deberías hacerlo.

Ciertas partes de nuestra lavadora acumulan mucha humedad, por lo que son propicias para la proliferación de moho y bacterias, causantes en la mayoría de los casos del mal olor. Estos olores desagradables pueden incluso afectar a nuestra ropa, aunque esté recién lavada. Por otra parte, la acumulación de cal puede condicionar el proceso de aclarado de nuestras prendas, e incluso los restos de detergente y suavizante pueden obstruir ciertas partes de la misma.

¿Cómo limpiar el interior de una lavadora?

Limpia el cajetín del detergente. Los distintos compartimentos para añadir el jabón y el suavizante suelen acumular muchísimos residuos. Para limpiarlo extráelo por completo y utiliza un cepillo para limpiar cada rincón, acláralo debajo del agua y déjalo secar. Éste suele ser uno de los espacios de la lavadora en los que se suele concentrar gran cantidad de moho debido a la humedad.

Limpia la goma de la puerta. Ésta es otra pieza de nuestra lavadora que retiene también mucha humedad. En ella se suele concentrar moho y bacterias que provocan malos olores, por ello es fundamental limpiar la goma al menos una vez por semana.

Limpia el tambor. Aunque el tambor presente aspecto de limpieza, siempre hay pequeños recovecos en los que la suciedad y las bacterias campan a sus anchas. Por ello es fundamental cada mes poner un ciclo de lavado sin ropa, única y exclusivamente con vinagre de limpieza y bicarbonato. Con este pequeño gesto te asegurarás desinfectarlo y eliminar los depósitos de cal existentes.

Limpia el filtro de la lavadora. Este componente de nuestro electrodoméstico suele ser el más desconocido. Como norma general, el filtro está situado en la parte inferior del aparato. Asegúrate de poner una bolsa antes de abrir la tapa, ya que, por lo general, suele salir una pequeña cantidad de agua sucia. Te puedes encontrar: hilos, etiquetas, papeles, monedas, aros de sujetador, etc.

 

La lavadora, como he comentado anteriormente, es un lugar húmedo. Por ello, la ventilación es fundamental para evitar la proliferación de bacterias. Deja siempre abierto el cajetín del detergente y la puerta de la lavadora, ello permitirá establecer una pequeña corriente que hará que no proliferen las bacterias. No se trata de que dejes la puerta abierta o extraigas el cajetín por completo, con dejar una apertura de un dedo será más que suficiente. Con esta actuación también evitarás los malos olores.

Por último, un mantenimiento regular es la mejor forma de conservar nuestra lavadora sin suciedad durante más tiempo. Para ello, te recomiendo que sigas estos consejos: No te excedas en la dosis del detergente, ya que éste puede acumularse dentro del aparato. La utilización de detergente líquido y suavizante causan una acumulación de ceras en el interior de nuestro cajetín, por ello es aconsejable utilizar detergente en polvo y sustituir el suavizante por vinagre blanco. Haz un lavado al mes a una temperatura de entre 60-90 grados para higienizar la lavadora.

Y tú ¿cómo mantienes limpia la lavadora?

 

Elena Bermúdez.

Organizadora profesional.