Si eres de las que, como yo, sigues el refrán de que hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, quizás este post te llega todavía a tiempo, pues hoy voy a compartir unas cuantas sugerencias para realizar el cambio de armario de forma efectiva.

En primer lugar empieza reuniendo toda la ropa para guardar y agrúpala en cuatro categorías:

Ropa para tirar. Aquí debe colocarse la ropa que debido al paso del tiempo está tan sumamente desgastada, rota o descolorida que ya no se puede aprovechar.

Ropa para dar. Reuniremos la ropa que ya no nos viene o incluso prendas que tenemos en nuestro armario y ya no nos gustan. Su destinatario puede ser una asociación benéfica o alguien a quien todavía pueda serle útil.

Ropa de fondo de armario. Es la ropa que, independientemente de la temporada en que estemos, siempre sigue presente en nuestro armario, como es el caso, por ejemplo, de los vaqueros u otras prendas similares.

Ropa para guardar. En esta categoría de ropa es en la que tendremos que centrar toda nuestra atención con vistas a reservarla para la próxima temporada.

Esta ropa para guardar debe clasificarse a su vez en:

Ropa que hay que llevar a la tintorería, porque no se puede lavar en casa.

Ropa que necesita algún arreglo. Puede tratarse de coser botones, repasar dobladillos de los bajos de los pantalones, quitar las bolas que se han formado (si se trata de prendas de lana), etc.

Ropa lista para guardar. Esta ropa debe reunir unas mínimas condiciones. Mi abuela siempre me decía que la ropa que se guarde en cajas o incluso en el trastero, debe de guardarse limpia, sin utilizar suavizante (yo utilizo vinagre). Hay que asegurarse de que esté bien seca, sin rastro de humedad (muy importante), y, por último, no debe de estar planchada. Y ello porque el planchado amarillea las prendas que están guardadas durante tiempo y no tienen ventilación suficiente. Seguro que esto último os ha pasado con ropa de bebé. Habéis guardado ropa de bebé por si os hiciera falta en el futuro y cuando la habéis necesitado y habéis abierto la caja os habéis encontrado que la ropa tenía manchas amarillas.

Una vez cumplidos los anteriores requisitos, el siguiente paso es observar el espacio que tenemos para almacenar dichas prendas y proceder, en consecuencia, a comprar los complementos de organización que se adecúen al espacio disponible. Para ello solo existe una formula y es, metro en mano, medir el lugar destinado al almacenaje para asegurarnos que compraremos solo lo que realmente nos hace falta.

Existen varios sistemas de almacenaje en el mercado. Entre ellos están las bolsas de cierre al vacío, fundas ahorra-espacio, bandejas para debajo de la cama, cajas rígidas y las cajas de tela.

Si no tienes canapé debajo de la cama, una solución muy práctica es la “bajocama” con ruedas de Leroy Merlín. Últimamente he aconsejado a algunos clientes que no disponían de canapé este tipo de cajas para almacenar su ropa y han quedado muy satisfechos con la compra. Estas cajas tienen la gran ventaja de que son rígidas y tienen unas ruedas, lo que facilita muchísimo el moverlas a la hora de la limpieza.

 Bajocama con ruedas COLOR

Si lo que quieres es almacenar la ropa en altillos o en el interior del canapé yo te aconsejaría las cajas de tela. Existen dos tipos que yo suelo utilizar mucho a la hora de reorganizar un armario y que son muy similares en cuanto a sus características.

Por un lado las cajas de tela SPACEO de Leroy Merlín

SPACEO Caja de tela

y por otro, las cajas SKUBB de Ikea.

SKUBB Bolsa de almacenaje IKEA La caja es perfecta para guardar ropa de cama, almohadas o edredones debajo de la cama.

Cuando yo instalé mi casa no existían tantas tiendas especializadas en sistemas de organización y me decidí por las cajas SKUBB de Ikea. Lo hice por varios motivos:

Ante todo porque son muy prácticas. Tienen un diseño que permite la ventilación de los tejidos por medio de unos orificios situados en las esquinas superiores. Además tienen una buena limpieza (lo cual es una característica que yo valoro mucho) y, por último, si en algún momento decides que no las necesitas, las puedes plegar sin que te ocupen apenas espacio, una cualidad de la que carecen las cajas rígidas de plástico. Cuando veo en los altillos de los armarios cajas vacías de plástico me pregunto qué sentido tiene mantener en un altillo una caja vacía que está ocupando un espacio que se podría destinar a guardar otra cosa.

También aprecio de estas cajas SKUBB el que son muy versátiles y estéticas. Están disponibles en una amplia gama de tamaños y colores (personalmente prefiero las de color blanco). Además, con el paso de los años su diseño no ha cambiado. Si en algún momento necesito una, sé que la puedo comprar y que será igual a las que tengo, y para mí esto es fundamental. No hay nada que me agobie más que abrir un armario y ver cajas de diferentes tipos y colores compartiendo el mismo espacio. Por muy organizado que esté un armario, ese batiburrillo de colores y tipos de cajas diferentes producen ruido visual, y, por lo tanto, yo intento evitarlo siempre que ello sea posible.

Pues bien, una vez que disponemos de los complementos de organización y tenemos toda la ropa lista para guardar, llega el momento de clasificarla por categorías. En función de la cantidad de ropa que tengamos dedicaremos más o menos espacio a las diferentes prendas que queramos guardar.

Por último, no hay que olvidarse de etiquetar las cajas. De este modo será mucho mas fácil con un simple golpe de vista recordar donde tenemos la prenda que necesitamos.

Me gustaría conocer tú opinión sobre esta propuesta y conocer el sistema de almacenaje que utilizas para guardar la ropa de otra temporada.

Elena Bermúdez
Organizadora Profesional