Estudios recientes han demostrado que a través del calzado introducimos en nuestras viviendas muchas más bacterias de las que acumula el wáter, y aunque en España no usar zapatos en casa se sigue considerando una rareza porque lo relacionamos más bien con una costumbre japonesa, descalzarnos a la entrada de la casa reporta innumerables beneficios a nuestra salud.

Charles Gerba, profesor de microbiología de la Universidad de Arizona, demostró que tras dos semanas de uso se pueden encontrar más de 420.000 bacterias en el exterior de unas zapatillas.

Otro estudio reciente nos advierte que, aunque no lo veamos, cada día convivimos en nuestra propia casa con más de doce especies distintas de insectos. Según los investigadores, en cada hogar viven entre 32 y 211 morfoespecies, de las que entre 24 y 118 son artrópodos.

¿Quiénes son y qué quieren de nosotros? Nuestros indeseables inquilinos suelen ser: arañas grandes y pequeñas, pececitos de plata, bichos bola, moscas, hormigas, mosquitos, abejas, palometas, escarabajos, gusanos, cucarachas, etc. Lo más curioso de este estudio es que estos insectos nos pasan desapercibidos, alimentándose de nuestros residuos, fundamentalmente la piel muerta o la suciedad que introducimos en casa con nuestros zapatos.

Por todo ello, no debe parecerte tan descabellada la idea de descalzarte nada más acceder a casa y ubicar los zapatos en la entrada o en un lugar próximo a ella. Sobre todo en hogares donde vivan personas con problemas de salud o niños pequeños, colectivos siempre más vulnerables a la suciedad y contaminación.

Si te cuentas entre quienes tienen los zapatos en el armario, compartiendo espacio con la ropa limpia, hazte un favor y emplázalos en otro lugar. Estoy cansada de ver fotos en revistas en las que aparece un armario donde colocan ropa en la parte de arriba y zapatos en la parte de abajo. La verdad es que nunca se me ocurriría guardar las cacerolas sucias con restos de comida junto a las cacerolas limpias, aunque todas ellas compartan la cocina como espacio común.

De tener los zapatos emplazados en el armario, destina un cuerpo del mismo única y exclusivamente a guardarlos. Aunque te insisto en mi consejo de tenerlos ubicados en el armario de la entrada, para que, nada más llegar a casa, te puedas descalzar.

¿Cómo tengo yo organizados los zapatos en casa? En la entrada de mi casa tengo un armario de dos cuerpos. En uno de ellos tengo los abrigos o chaquetas, según la temporada del año en la que nos encontremos, y en el otro tengo los zapatos. El armario es de puertas correderas y lo que hice fue ponerle una puerta interior al espacio destinado a los zapatos, impidiendo así que los olores del calzado se mezclaran con el de las chaquetas y los abrigos.

Los zapatos que no son de temporada los sitúo en el altillo y los guardo en la caja SKUBB de Ikea o bien en la caja de tela Spaceo de Leroy Merlin. Estos tipos de cajas tienen una redecilla en la parte frontal que te permite ver los zapatos que hay dentro, cuestión fundamental pues, como bien sabes, aquello que no se ve, no se utiliza.

El sistema que diseñé para el interior del armario fue sencillo. Taladré los laterales del armario para poder poner las baldas a diferentes alturas en función del tipo de zapato que debiera ubicar en cada momento. En mi caso da igual si es verano y coloco sandalias, a las cuales les dejaré poco espacio, o si es invierno y coloco botines, los cuales necesitarán más espacio. De esta forma el armario zapatero siempre estará aprovechado al máximo.

Si no disponéis de ningún específico armario para zapatos, existen en el mercado multitud de sistemas de almacenaje, pero ojo, antes de comprar es conveniente descartar aquellos zapatos a los que no les deis uso para saber así el número total de los que precisan almacenarse.

Y tú, ¿cómo organizas tus zapatos?

 

Elena Bermúdez.

Organizadora profesional.